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Retales (IV)

18 de abril de 2007

Ven a la guerra, túmbate de una vez
en mitad de la via.
Mientras la tierra gire y nade un pez
hay vida todavía.
En pie de guerra - Joaquín Sabina

Peor para el Sol

14 de febrero de 2007



¿Qué adelantas sabiendo mi nombre?
cada noche tengo uno distinto
y, siguiendo la voz del instinto,
me lanzo a buscar…-
-imagino- preciosa -que un hombre-
-algo mas, un amante discreto
que se atreva a perderme el respeto…
¿no quieres probar?
vivo justo detras de la esquina,
no me acuerdo si tengo marido,
si me quitas con arte el vestido
te invito a champan-
le solte al barman mil de propina,
apure la cerveza de un sorbo
(acerto quien “el templo del morbo”
le puso a este bar)

Peor para el sol
que se mete a las siete en la cuna
del mar a roncar
mientras un servidor
le levanta la falda a la luna

Al llegar al portal nos buscamos
como dos estudiantes en celo,
un piso antes del septimo cielo
se abrio el ascensor…
nos sirvio para el ultimo gramo
el cristal de su foto de boda
no falto ni el desfile de moda
de ropa interior.
-”en mi casa no hay nada prohibido
pero no vayas a enamorarte,
con el alba tendras que marcharte,
para no volver
olvidando que me has conocido
que una vez estuviste en mi cama…
hay caprichos de amor que una dama
no debe tener

Peor para el sol
que se mete a las siete en la cuna
del mar a roncar
mientras un servidor
le levanta la falda a la luna.
-es mejor- le pedi -que te calles,
no me gusta invertir en quimeras,
me han traido hasta aqui tus caderas…
no tu corazon-
y despues… ¿para que mas detalles?
ya sabeis… copas, risas, excesos,
¿como ban a caber tantos besos
en una cancion?
volvi al bar a la noche siguiente
a brindar con su silla vacia,
me pedi una cerveza bien fria
y entonces no se
si soñe o era suya la ardiente
voz que me iba diciendo al oido:
-”me moria de ganas, querido
de verte otra vez”
peor para el sol
que se mete a las siete en la cuna
del mar a roncar
mientras un servidor
le levanta la falda a la luna.

Por el bulevar de los sueños rotos

27 de diciembre de 2006

Tan joven y tan viejo

15 de noviembre de 2006

Lo primero que quise fue marcharme bien lejos;
en el álbum de cromos de la resignación
pegábamos los niños que odiaban los espejos
guantes de Rita Hayworth, calles de Nueva York.

Apenas vi que un ojo me guiñaba la vida
le pedí que a su antojo dispusiera de mí,
ella me dió las llaves de la ciudad prohibida
yo, todo lo que tengo, que es nada, se lo dí.

Así crecí volando y volé tan deprisa
que hasta mi propia sombra de vista me perdió,
para borrar mis huellas destrocé mi camisa,
confundí con estrellas las luces de neón.

Hice trampas al póker, defraudé a mis amigos,
sobre el banco de un parque dormí como un lirón;
por decir lo que pienso sin pensar lo que digo
más de un beso me dieron (y más de un bofetón).

Lo que sé del olvido lo aprendí de la luna,
lo que sé del pecado lo tuve que buscar
como un ladrón debajo de la falda de alguna
de cuyo nombre ahora no me quiero acordar.

Así que, de momento, nada de adiós muchachos,
me duermo en los entierros de mi generación;
cada noche me invento, todavía me emborracho;
tan joven y tan viejo, like a rolling stone.

Yo, mi, me, contigo
Joaquin Sabina